dijous, 24 de maig del 2007

Desigualtat a l'IRPF

(...) Porque lo que viene denominándose "reducción de impuestos" es en realidad rebajas del IRPF; la recaudación de otros, como el IVA o los especiales, que no producen rechazo directo, sube sin parar.

Con el tiempo, en el sistema fiscal español han aparecido problemas muy graves que los gobiernos reconocen y lamentan, pero no afrontan con determinación. El fraude fiscal es sin duda el más importante. El hecho de que una parte de las rentas generadas circule fuera del alcance de la Hacienda pública -algunos cálculos sitúan el fraude en el 10% del PIB- indica que el sistema es injusto y, además, estimula la resistencia a declarar de quienes contribuyen limpiamente según las rentas que obtienen. La Agencia Tributaria se suele conformar con programas rutinarios de inspección con resultados también rutinariamente satisfactorios, pero siempre insuficientes para considerar que se ha recortado sustancialmente el fraude.

El IRPF se ha convertido en un impuesto perversamente desigual. Sólo declaran por la totalidad de las rentas quienes no pueden zafarse de hacerlo, es decir, los asalariados. Resulta insultante que, según la Memoria de la Agencia Tributaria 2005, menos del 10% de los contribuyentes declaren retribuciones anuales superiores a los 36.000 euros; o que los empresarios y profesionales declaren como media una renta anual de 9.400 euros, la mitad de la renta media declarada por los asalariados. El IRPF necesita, más que de rebajas tarifarias, de una reconsideración a fondo de los mecanismos de tributación. Y de un esfuerzo muy enérgico para conseguir que paguen todos los que tengan que pagar, y exactamente por lo que tienen que pagar.



[Editorial petit de El País del 05/07/2007]




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